Presente y futuro de un gremio

por la Asociación Mexicana de Traductores Literarios,
con la colaboración de Alejandra Ramírez Olvera y Barbara Bertoni

 

La Asociación Mexicana de Traductores Literarios (Ametli) constantemente busca nuevas formas de beneficiar tanto a su membresía como a traductores literarios en ciernes.

Desde hace varios años, ofrecemos a estudiantes a punto de terminar su formación la oportunidad de realizar el servicio social requerido para titularse en colaboración con uno de nuestros miembros. Este año, por ejemplo, Barbara Bertoni enriqueció, gracias a los conocimientos de un estudiante —participante y revisor—, la experiencia traductora de quienes participan en Laboratorio Trādūxit, taller de traducción literaria italiano-español que dirige, y en el que se anima tanto a profesionales como a personas sin vinculación previa alguna con la traducción a trabajar un texto de principio a fin, hasta tenerlo listo para publicación. El estudiante, además, colaboró en la organización del premio de traducción de poesía M’illumino/d’immenso, desarrollando habilidades de escritura de textos para boletines de prensa, al tiempo que estableció lazos con colegas del gremio, en preparación para su salida al mundo profesional —la experiencia y las relaciones que se crean en la participación en este tipo de servicio son indispensables para una formación traductora plena—.

Por otro lado, Ametli sigue fortaleciendo su presencia en eventos de talla internacional, como la Feria del Libro de Guadalajara, la más importante para el mundo editorial en español y en la que, la primera semana de diciembre de 2025, participamos por tercer año consecutivo con un programa propio: la Jornada de Traducción – Ametli. De esa forma, ponemos en el mapa a nuestros miembros, a la traducción y a traductores literarios en general, y recordamos a quienes participan en la cadena del libro la importancia de la traducción profesional para que vean la luz los libros que disfrutamos. Con esta actividad, extendemos y nutrimos las raíces de nuestro campo profesional, con la esperanza de que soportará los vientos —a veces vendavales— de cambio, favorables o no, a los que se enfrenta nuestra profesión, produciendo, no obstante, florescencias que continúan llenando de color el paisaje de la experiencia cultural humana en nuestra lengua.


Foto: Alex R. Olvera

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